Thursday, January 20, 2011

Salarios mínimos regionales

Por Noel Carrascal

Cuando se aprobó subir el salario mínimo un 4%, un par de oportunistas salieron en los medios de comunicación para atribuirse a sí mismos el logro. El presidente Santos dijo que consultaría con sus ministros el impacto de este nuevo aumento en la informalidad, como si sus ministros tuvieran el poder de reversar semejante ‘acto heroico’,  dándose a sí mismo el crédito por el aumento. Los sindicalistas también salieron a darse palmaditas en sus espaldas pues según ellos negociaron hasta el último minuto por un aumento más alto, atribuyendo a sus exigencias el nuevo aumento.

No vi ni una entrevista a quienes a fin de cuentas pagaran el salario mínimo, los empleadores. Empleadores seguro que recortaran empleos para compensar por el nuevo incremento, o les tocara subir los precios en sus productos o servicios. Muchos empleadores, sin embargo, se rehusarán a pagar el mínimo.

En muchas zonas rurales de Colombia donde el desempleo es el problema social más apremiante, la sobredemanda de empleo permite contratar personas con sueldos por debajo del mínimo. Estas personas también son trabajadores informales. Sé de personas que ganan $40.000 a la semana trabajando en un almacén, lo que a duras penas alcanza para comer. Alguien me hizo las cuentas que una persona sola podría comer bien por $5000 pesos diarios en el mercado de Ocaña, Norte de Santander.

Esto no justifica sueldos bajos, pero explica porque muchas personas en zonas rurales frecuentemente prefieren trabajar informalmente para ganarse menos de un mínimo diario. Estas personas parecen gustar de vivir a un nivel por debajo del salario mínimo y en ocasiones se rehúsan a aceptar trabajos. Se las arreglan con entradas por Familias en acción, trabajos domésticos temporales, transportando gente en motocicletas, vendiendo lotería y chance, apostando en el billar, inventándose juegos de azar en el parque central, prostituyéndose ocasionalmente o de tiempo completo, vendiendo minutos de celular, pirateando música, rifando objetos que nadie gana, vendiendo gasolina de contrabando o drogas, alquilando sus bebes para que las personas no tengan que hacer fila en el banco, o con cualquier otro empleo improvisado. Estas personas prefieren el rebusque, legal o ilegal, y la libertad de ser sus propios jefes antes de aceptar un trabajo arduo y con sueldo bajo. De haber más y mejores trabajos muy probablemente estas personas optarían por salir de la informalidad.

Pasar de un salario mínimo nacional a uno en la que los líderes de las regiones lo puedan definir de acuerdo a sus costos de vida beneficiaría a desempleados y trabajadores informales. El riesgo de una depresión de los salarios ya existe con empleadores que pagan menos que el mínimo ilegalmente obligando a la gente a la informalidad laboral. Algunas de las ventajas de delegar la determinación del salario mínimo a autoridades regionales son: Reducir el desempleo en regiones rurales atrayendo empleadores nacionales o foráneos, reducir la informalidad, buscar un punto de equilibrio entre desempleo y sueldos ofrecidos, pasar de la sobredemanda a la sobreoferta de empleos que conduzcan a un aumento de los salarios a niveles aceptables.

En Estados Unidos hay un mínimo Federal para todo el país al que los diferentes estados pueden optar por incrementar. La razón es que el costo de vida en la ciudad de Nueva York no se compara con el de una ciudad pequeña en un estado predominantemente rural. China ha mantenido su competitividad y altas tasas de crecimiento manteniendo los salarios bajos para reducir el desempleo. El desempleo en China es de un poco más del 4%. Un punto porcentual de desempleo en este país equivale a más de 10 millones de personas, una tragedia social potencialmente mayor comparada con los bajos sueldos.  Mientras en China la prioridad de la clase política es reducir el desempleo, en Colombia lo es el aumento de los salarios.

No se puede esperar que un aumento a un salario mínimo para toda la nación se ajuste a las circunstancias y costos de vida de todas las regiones de Colombia.  El mínimo para todo el país es algo que poco sirve: donde hay recursos para pagarlo no alcanza para vivir, en las ciudades; donde alcanza para vivir no lo pagan, en las zonas rurales. Ante este escenario, el presidente Santos, como todos los presidentes antes de él, parece estar desconectado con la realidad del país asumiendo un protagonismo subiendo el salario mínimo a nivel nacional. No espero que los sindicatos apoyen salarios mínimos regionales pues les quitaría poder de negociación a nivel nacional.

La razón por la que en Colombia quienes generalmente no generan empleos directos, sindicatos y el presidente, se quieren robar la gloria de lograr un mínimo más alto es que esta es una medida más popular que las que se necesitan para reducir el desempleo y la informalidad. Algo difícil de entender cuando el desempleo es un problema más grave. Parece que los sindicatos y el presidente están más preocupados en sus intereses particulares que en lo que es mejor para la mayoría de colombianos.  

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