Thursday, January 20, 2011

Salarios mínimos regionales

Por Noel Carrascal

Cuando se aprobó subir el salario mínimo un 4%, un par de oportunistas salieron en los medios de comunicación para atribuirse a sí mismos el logro. El presidente Santos dijo que consultaría con sus ministros el impacto de este nuevo aumento en la informalidad, como si sus ministros tuvieran el poder de reversar semejante ‘acto heroico’,  dándose a sí mismo el crédito por el aumento. Los sindicalistas también salieron a darse palmaditas en sus espaldas pues según ellos negociaron hasta el último minuto por un aumento más alto, atribuyendo a sus exigencias el nuevo aumento.

No vi ni una entrevista a quienes a fin de cuentas pagaran el salario mínimo, los empleadores. Empleadores seguro que recortaran empleos para compensar por el nuevo incremento, o les tocara subir los precios en sus productos o servicios. Muchos empleadores, sin embargo, se rehusarán a pagar el mínimo.

En muchas zonas rurales de Colombia donde el desempleo es el problema social más apremiante, la sobredemanda de empleo permite contratar personas con sueldos por debajo del mínimo. Estas personas también son trabajadores informales. Sé de personas que ganan $40.000 a la semana trabajando en un almacén, lo que a duras penas alcanza para comer. Alguien me hizo las cuentas que una persona sola podría comer bien por $5000 pesos diarios en el mercado de Ocaña, Norte de Santander.

Esto no justifica sueldos bajos, pero explica porque muchas personas en zonas rurales frecuentemente prefieren trabajar informalmente para ganarse menos de un mínimo diario. Estas personas parecen gustar de vivir a un nivel por debajo del salario mínimo y en ocasiones se rehúsan a aceptar trabajos. Se las arreglan con entradas por Familias en acción, trabajos domésticos temporales, transportando gente en motocicletas, vendiendo lotería y chance, apostando en el billar, inventándose juegos de azar en el parque central, prostituyéndose ocasionalmente o de tiempo completo, vendiendo minutos de celular, pirateando música, rifando objetos que nadie gana, vendiendo gasolina de contrabando o drogas, alquilando sus bebes para que las personas no tengan que hacer fila en el banco, o con cualquier otro empleo improvisado. Estas personas prefieren el rebusque, legal o ilegal, y la libertad de ser sus propios jefes antes de aceptar un trabajo arduo y con sueldo bajo. De haber más y mejores trabajos muy probablemente estas personas optarían por salir de la informalidad.

Pasar de un salario mínimo nacional a uno en la que los líderes de las regiones lo puedan definir de acuerdo a sus costos de vida beneficiaría a desempleados y trabajadores informales. El riesgo de una depresión de los salarios ya existe con empleadores que pagan menos que el mínimo ilegalmente obligando a la gente a la informalidad laboral. Algunas de las ventajas de delegar la determinación del salario mínimo a autoridades regionales son: Reducir el desempleo en regiones rurales atrayendo empleadores nacionales o foráneos, reducir la informalidad, buscar un punto de equilibrio entre desempleo y sueldos ofrecidos, pasar de la sobredemanda a la sobreoferta de empleos que conduzcan a un aumento de los salarios a niveles aceptables.

En Estados Unidos hay un mínimo Federal para todo el país al que los diferentes estados pueden optar por incrementar. La razón es que el costo de vida en la ciudad de Nueva York no se compara con el de una ciudad pequeña en un estado predominantemente rural. China ha mantenido su competitividad y altas tasas de crecimiento manteniendo los salarios bajos para reducir el desempleo. El desempleo en China es de un poco más del 4%. Un punto porcentual de desempleo en este país equivale a más de 10 millones de personas, una tragedia social potencialmente mayor comparada con los bajos sueldos.  Mientras en China la prioridad de la clase política es reducir el desempleo, en Colombia lo es el aumento de los salarios.

No se puede esperar que un aumento a un salario mínimo para toda la nación se ajuste a las circunstancias y costos de vida de todas las regiones de Colombia.  El mínimo para todo el país es algo que poco sirve: donde hay recursos para pagarlo no alcanza para vivir, en las ciudades; donde alcanza para vivir no lo pagan, en las zonas rurales. Ante este escenario, el presidente Santos, como todos los presidentes antes de él, parece estar desconectado con la realidad del país asumiendo un protagonismo subiendo el salario mínimo a nivel nacional. No espero que los sindicatos apoyen salarios mínimos regionales pues les quitaría poder de negociación a nivel nacional.

La razón por la que en Colombia quienes generalmente no generan empleos directos, sindicatos y el presidente, se quieren robar la gloria de lograr un mínimo más alto es que esta es una medida más popular que las que se necesitan para reducir el desempleo y la informalidad. Algo difícil de entender cuando el desempleo es un problema más grave. Parece que los sindicatos y el presidente están más preocupados en sus intereses particulares que en lo que es mejor para la mayoría de colombianos.  

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Friday, December 24, 2010

Que la pólvora de los violentos se moje y la tinta del odio se diluya esta noche de paz

En los tiempos de las pescas milagrosas se decía que viajar por carretera la noche de navidad era seguro pues hasta los guerrilleros se desentendían de su trabajo para tener algo de paz. Por esto y mucho más, Noche de Paz en Colombia adquiere una connotación mas pacifica que la de los países más pacíficos del mundo, aunque sea un contraste con nuestra violencia diaria solamente. No habrá paz mientras todavía haya secuestrados, soldados mutilados, guerrilleros ajusticiados por sus colegas o reclutados forzosamente, periodistas hostigadores del odio y rencillas de poder entre partidos y poderes.


Mientras en la península coreana se intercambian cañonazos y hacen juegos de guerra dos países hermanos. Dos países hermanos se empiezan a diferenciar de manera similar a la coreana: Colombia y Venezuela. Uno es autoritario, el otro democrático; uno es comunista, el otro respetuoso de las libertades; uno firma tratados de libre comercio, el otro se aísla del mundo para proteger la dictadura; uno adquiere tecnología nuclear, el otro confía en la libertad de los mercados. Los paralelos entre el conflicto de las dos coreas y las realidades de Colombia y Venezuela no se pueden ignorar.


La tinta del odio encuentra refugio en periódicos y revistas que aumentan sus ganancias forjando una división entre los colombianos: basta con leer los foros bajo las columnas para entender que esta desinformación ha radicalizado a muchos, y peligrosamente. Las plumas odiosas de doble moral celebran que se revelen secretos de sus oponentes políticos en wikileaks y deploran que se 'chucen' a funcionarios compinches vinculados a personajes de dudosa reputación. Que sus tintas se sequen pronto, y que las imprentas de los periódicos, como los ríos de sangre que tanto hemos visto, dejen de correr e indisponer nuestra sociedad.


Y el clímax de nuestra trastornada patria llegó con un 'tsunami' del cielo en forma de un diluvio aparentemente interminable. Como si un destino bíblico quisiera refundar la patria con  todo y constitución y solo pudo refundar Gramalote. Tanta lluvia solo se puede comparar con toda el agua sucia que periodistas echan a quien sea con tal de alimentar sus audiencias del odio. Esperemos que el parecido entre verdaderos diluvios y diluvios de agua sucia mediáticos contribuyan a la reflexión de los causantes de los ‘males de sambito’ de nuestra convulsionada sociedad.


Si de algo bueno ha de servir tanta lluvia que sea para que la pólvora de los violentos se moje y la tinta del odio se diluya empezando esta noche de paz y por muchos años venideros. Habrá paz esta noche, aunque sea solo relativa y aparente, disfrutémosla. Feliz Navidad.

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Wednesday, December 22, 2010

Guerras Internas y Externas en Colombia y Estados Unidos

Por Noel Carrascal
Las guerras son indefendibles inclusive cuando no queda otra opción que perseguir terroristas del Caguán a lo mas inhóspito de nuestras vastas selvas amazónicas; Inclusive cuando se es agredido, es difícil argumentar que una guerra es una causa justa. Una guerra puede ser una necesidad, un recurso inexorable, una obligación de supervivencia, una defensa de lo que no se ha perdido, una herramienta de paz, pero justa, Nunca! No mientras mueran valerosos jóvenes persiguiendo criminales inescrupulosos. Siento esto a pesar de apoyar nuestras fuerzas armadas y la seguridad democrática. 
Sin embargo hay quienes creen que hay guerras justas como la de clases sociales. A estas personas les parece justo cualquier revolución, asesinato, toma de palacio de justicia, calumnia en los medios, y prevaricato con tal de redistribuir las riquezas. 
Lo curioso es que quienes más invocan guerras de clases más en desacuerdo están con la persecución de criminales confesos como los talibanes de Afganistán o los terroristas de las FARC. Obama llego al poder con la promesa pacifista de acabar con la ocupación de Iraq y terminar lo más pronto posible la guerra legítima en Afganistán, al mismo tiempo que Obama busca desesperadamente ganar terreno político con una guerra en su propio territorio y entre ciudadanos de distintos estratos sociales. En esto no se diferencia mucho Obama de nuestros mamertos criollos.
La guerra interna de Obama no es de cañones, tropas, artillería y fuerza aérea o naval. Es una guerra de clases que se lucha con impuestos, demonizaciones injustas del sector productivo e industrial, generalizaciones de acciones de algunos pocos empresarios tramposos para atacar una clase emprendedora que en su mayoría es honesta y produce bienestar a millones de ciudadanos en forma de empleo. 
Del lado opuesto al sector productivo de esta guerra de clases esta el sector sindical. Tim Pawlenty, gobernador del estado de Minnesota, escribe en The Wall Street Journal que pensar en sindicatos suele traer a la mente la imagen de personas trabajando bajo condiciones deplorables y con funciones monótonas. El levantamiento del movimiento laboral a principios del siglo veinte fue un triunfo para la gente trabajadora formada por familias vulnerables y temerosas que eran justamente protegidas de la explotación laboral por sindicatos.
La realidad del movimiento laboral en los Estados Unidos ha cambiado radicalmente. Las personas sindicalizadas ya no trabajan en condiciones difíciles; la mayoría lo hacen para el gobierno que, gracias al presidente Obama, es el único sector económico en un boom de expansión en una economía débil. Desde 2008, el sector privado ha perdido casi ocho millones de empleos mientras el sector público municipal, estatal y federal ha sumado 590,000 empleos. 
Empleados federales reciben un promedio de US$123,049 anuales en pagos y beneficios, el doble del sector privado. A lo largo de los Estados Unidos la realidad es la misma: empleados públicos sindicalizados ganan más dinero, tienen mejores beneficios y gozan de una seguridad laboral que familias del sector privado rara vez disfrutan. Estos privilegios del sector público se tienen que pagar con impuestos, déficits y deuda federal.
El asalto al fisco de los sindicatos públicos ha sido una maniobra lenta y silenciosa con el apoyo incondicional de políticos comprados con contribuciones a campañas. Estos políticos sirven los intereses de los sindicatos y tienen varios estados de la unión norteamericana a punto de colapsar con pasivos de prestaciones sociales que suman más de 3 millones de millones de dólares. Estas prestaciones son garantizadas por ley y hunden la viabilidad fiscal de los gobiernos. El resto de la población, la de los nuevos trabajadores oprimidos del sector privado, esta vez por sindicatos y no empresarios inescrupulosos, tienen que pagarse esos mismos beneficios de sus propios bolsillos con salarios deprimidos debido a que impuestos más altos a las clases productivas comúnmente se traducen en recortes salariales o de empleos. 
Recientemente Obama ha criticado más a los banqueros que a Osama Bin-Laden. En Colombia, La revista Semana ha hecho creer a mucha gente que un floricultor que genera empleo y recursos es más malo por recibir subsidios que una mediadora de vidas humanas, amiga y consejera de los secuestradores, como Piedad Córdoba, para dar solo un ejemplo.
La guerra de clases de Obama ha sido cuestionada por otro columnista de The Wall Street Journal, Daniel Henninger. En síntesis, Henninger describe el discurso de odio y resentimiento que Obama dio a los trabajadores de overol (blue-collars) quienes no ven otra mejor forma de prosperar que una transferencia de dinero de ricos a pobres. Ante las penosas tareas de tener que trabajar por 30 o 40 años en trabajos monótonos y que no demandan un alto nivel de entrenamiento, la clase sindical ha encontrado en el votar por políticas populistas, de trasferencia de riqueza, y de guerra de clases, un camino más fácil a la prosperidad. Mucho más fácil y menos riesgoso que ir a una universidad a estudiar una carrera que les dé un trabajo mejor pago. No hace mucho, solo unos pocos empleados de Ford Motor Company aceptaron un paquete que les pagaría la universidad y un dinero adicional si renunciaban a sus jugosos, pero monótonos, trabajos y beneficios.
Obama se postula en esta guerra interna de clases como el defensor de la clase media de la opresión de la clase más pudiente de los Estados Unidos. Obama se equivoca en mezclar la clase media con la clase sindicalizada. Lo cierto es que Obama insiste que los estadounidenses más ricos son los opresores, cuando en realidad son quienes en su mayoría, directa o indirectamente, proveen trabajos con el capital necesario para contratar personas de clase media. Obama continua con su retorica de guerra de clases sugiriendo que la rebaja de impuestos a la clase productiva evitara el pago de la creciente deuda federal. Obama no reconoce que él es el causante de esa gran deuda con componendas que pusieron el presupuesto nacional en un déficit sin precedentes. 
Este articulo no es un contra ataque a la guerra de clases liderada por Obama y respaldada por sindicatos y la izquierda colombiana. Debe quedar claro que no se debe reciprocar el odio a la clase productiva con un odio a la clase laboral. Solo busco una gradual reducción a prestaciones y sueldos especiales para que tanto la sociedad estadounidense como la colombiana sean más justas y equitativas fomentando más empleo. Los dineros de los contribuyentes no se deben convertir en botines de los sindicatos. La culpa no es de los trabajadores quienes aspiran a mejores sueldos, la culpa es de quienes los radicalizan haciéndoles creer que ellos son víctimas, cuando están pasando a ser victimarios. 
No se puede permitir la doble moral de personas como Obama, Chávez y Lula quienes buscan terminar o entorpecer guerras externas contra terroristas y en su lugar generan la discordia social con una guerra interna de clases en sus propios países.

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Wednesday, December 15, 2010

Memes, socialismo del siglo XXI y la privatización del socialismo

Por Noel Carrascal
El concepto de socialismo del siglo XXI se presta para propósitos dictatoriales en lugar de buscar una sociedad más justa, equitativa y con niveles de vida aceptables. Este tipo de socialismo es un meme para convertir a Venezuela en un país empobrecido que beneficia a una pequeña minoría del pueblo a costas de las vastas riquezas naturales de todos. 
El termino meme fue sugerido por el científico Richard Dawkings y es definido como la unidad teórica de información cultural transmisible de un individuo a otro, de una mente a otra, de una generación a la siguiente o a través de medios de comunicación al pueblo. Según Dawkins los memes se copian, mutan y obedecen a selección natural de forma análoga a como el acido desoxirribonucleico lo hace con la información genética y son producto de la organización del cerebro y el sistema nervioso. 
Ejemplos de memes incluyen melodías, dichos, ornamentos de moda, y la tecnología de crear arcos. La propaganda de las compañías tabaqueras que muestran gente bonita, saludable y elegante fumando, puede ser considerada un meme para hacer creer a jóvenes que fumar es de personas suntuosas y símbolos sexuales. De manera análoga, el foro de Sao Paulo se apodero de términos para introducir el meme que la revolución es buena, que la distribución de riqueza es algo justo, que existe una injusticia social y que sus opositores son corruptos asesinos y ellos ‘no’. Entre estos términos que aparentan ser algo bueno están el progresismo, justicia social incuantificable, y socialismo del siglo XXI. 
Los memes son introducidos a los venezolanos por cubanos ya infectados con estas ideas comunistas. Primero infectan con dinero e ideas a personas creando un bolivarquia que no es más que otro anillo de seguridad de Chávez. Luego continúan con el resto de la población. Ellos pretenden lavar el cerebro de los niños Venezolanos reformando la educación elemental e introduciendo memes en forma de mensajes subliminales como la llamada ‘cajita social lista’ que se les da a los niños para alimentarlos. 
Quien haya visto un socialista del siglo XXI bien adoctrinado puede observar que ha sido infectado con algo. Memes son la mejor, y más práctica, explicación que puedo encontrar para entender esas personas que son agentes auto destructores de su pueblo, pues ese ha sido el destino trágico de Venezuela. Muchos mamertos tienen este meme bien implantado en sus cabezas. En otros tiempos se consideraría la implantación de estos memes como un lavado de cerebro.
Una posible alternativa al socialismo del siglo XXI ha emergido gracias a avances tecnológicos digitales y la inversión de capitalistas que buscan una mejor sociedad. La nueva red social  JUMO fue creada por uno de los billonarios cofundadores de facebook. La idea es poner a las personas en contacto directo con las causas u organizaciones sociales que les interesen para contribuir voluntariamente. Por el momento solo se puede ayudar a organizaciones no gubernamentales ya establecidas, pero se puede esperar que esta red social evolucione para que las personas se ayuden entre sí mutua y voluntariamente. Este sería el verdadero socialismo del siglo XXI; el que a través de la tecnología se libera a las personas de depender del gobierno para poder ayudar a los necesitados eliminando el intermediario corrupto: el político de pacotilla quien se beneficia de la transferencia de riquezas como la ley de víctimas. 
Este tipo de socialismo entre personas a nivel privado no es nada nuevo, la gente siempre se ha ayudado, solo adquiere una nueva dimensión y gran relevancia con el poder de internet y las redes sociales. Aun es temprano para predecir su alcance ya que se esperaría una fuerte oposición de las clases dirigentes, a quienes les quita poder.
Posiblemente la ayuda social directa empiece entre amigos y familiares cercanos para evitar fraudes e intromisiones indebidas en la vida privada de las personas. También se puede esperar que la gente prefiera ayudar anónima y directamente a través de organizaciones privadas con reputación como la Cruz Roja, especialmente cuando ocurren tsunamis como los del océano Indico, terremotos como los de Haití e inundaciones como las de Colombia donde no conocen alguien a quien ayudar.
Este verdadero socialismo del siglo XXI es bueno pues reduciría burocracia, corrupción y tráfico de influencias. Evitaría el uso de memes para establecer dictaduras, o gobiernos populistas, por parte de políticos y periodistas. Buscaría una sociedad más compasiva sin poner la carga en la clase productiva con impuestos elevados, ni demonizarlos injustamente por el infortunio de otros.
Un socialismo privatizado no puede emerger en el marco de una constitución que obliga al gobierno a tomar excesivas responsabilidades sociales. Este es otro ejemplo por lo que la constitución del 91, que fue escrita poco antes de una era digital que nadie previo (La constitución del 91 fue inoportuna y debe ser reconsiderada), se queda corta en sus propósitos hasta el punto de crear la injusticia de que mucha gente no tiene acceso a todo lo que la constitución promete y se lo paga de su propio bolsillo, mientras a otros el estado les da beneficios exagerados. Es por eso que una constitución en la que el gobierno regule lo social,  y se preste a la ayuda de los unos a los otros saliéndose del  medio, podría crear un país más compasivo, menos corrupto, con menos impuestos y las libertades económicas basadas en el incentivo del respeto a la propiedad privada y le generación de industria que generen prosperidad. Como están las cosas no hay justicia. Pero el monopolio de lo social difícilmente lo soltaran los políticos, solo el constituyente primario puede exigir que se le reconozca y permita ayudar directamente en una nueva constitución.
Esperemos que no sea torpedeado y que evolucione en un mecanismo de colaboración entre ciudadanos, y que se contabilicen esas contribuciones sociales privadas para propósitos fiscales. Así, Ni Chávez, ni el Polo, ni Foro de Sao Pablo, ni las FARC  podrían meter a la gente el meme de una injusticia social y toda su demagogia para llegar al poder y cometer verdaderas injusticias sociales. 
noelcjr@hotmail.com

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Thursday, December 09, 2010

El salario mínimo y la cuantificación de conceptos

Recientemente me enteré del número más grande al que puedo asociar con algo. El número de estrellas en el universo se calcula en trescientos sextillones (en la notación norteamericana, 300.000 trillones en la española). El numero es el equivalente a un trescientos seguido de veintiún ceros. Y aunque el número es asociado con algo físico, es difícil de concebir su tamaño. Trescientos sextillones no es el número de mayor magnitud del que tenía conocimiento. Hay otro número mayor al que puedo relacionar con algo, pero cuyo uso no es apropiado. Ese número es inconcebiblemente alto, pues escribirlo requeriría más espacio del que hay en el universo, es el googolplex (10google, o sea, un 10 a la google y el numero google equivale a 10100), del cual el famoso motor de búsqueda Google derivó su nombre.
Estos dos números sirven para darnos cuenta de la poca noción que de la mayoría de números tenemos, y la autoridad con la que se creer conocer un número por su definición y al mismo tiempo ignorar lo que representa.
En las usuales negociaciones de fin de año en Colombia nos encontramos con un problema numérico del que muchos políticos, industriales y sindicalistas hablan, creen ser expertos, pero por la diligencia con la que lo negocian, tramitan y sancionan, poco parecen entender: el monto del salario mínimo.
Admito que no sé lo que es un salario mínimo en Colombia aunque sepa su valor numérico preciso pues no sé como hace alguien para subsistir con esa cantidad de dinero. Y para complicar la definición de un mínimo, habría que contabilizar el fortalecimiento del peso, la inflación, diferencias de costo de vida en diferentes ciudades y tamaño del núcleo familiar, entre otras variables.
El valor numérico del mínimo en Colombia poco importa. Es un número que incluso cuando se le da el aumento más generoso y razonable por encima de la inflación, poco llega a significar en el esquema grande de las cosas. Para quienes reciben un mero mínimo la vida poco les cambia, pero para quienes reciben pensiones en múltiplos de mínimo la diferencia es significativa.
Si el mínimo no fuese usado como un múltiplo de pensiones millonarias ¿Sería posible subirlo más? ¿Por qué el mínimo no es usado como factor divisorio para distribuir pensiones estatales injustamente altas entre quienes no tienen pensión? Esta injusticia social en el sistema de pensiones está asociada a las negociaciones del salario mínimo, pero rara vez se menciona. Del salario mínimo y sus múltiplos dependen muchos jóvenes retirados estatales que son quienes se han opuesto con más fuerza a una reforma de pensiones que se ajuste a la vaga definición de una justicia social ¿Quién puede definir el valor numérico de una justicia social? Ése es otro concepto del que muchos hablan pero nadie puede cuantificar concluyentemente. La justicia social no es un número, ni se puede definir, solo es demagogia.
Es difícil creer que algún día se podrán distribuir las pensiones de varios mínimos entre quienes no tienen pensión. Este ejercicio mental e hipotético lo hago para acentuar la incongruencia entre quienes luchan por una justicia social sin ni siquiera poder ser justos con lo que ya es asignado para lo social, como las pensiones estatales. En Colombia hay muchos políticos y jueces que buscan distribuir la propiedad privada como en Venezuela. Ante estos problemas prácticos del hacer la justicia social verdaderamente justa, el individualismo del que cada uno se valga por sí solo aparenta ser algo más justo, dejando que la gente se ayude mutua y voluntariamente, algo que ya ocurre entre los menos afortunados.
Y todo esto es derivado de las negociaciones entre quienes buscan una definición artificial de un mínimo más alto sin percatarse, o preocuparse, que el mínimo real y numérico es el que reciben los desempleados. El desempleo es de un 10.2% o aproximadamente cuatro millones de colombianos que ganan el verdadero e indiscutible mínimo: cero pesos.
Hacer de Colombia una sociedad más justa no se lograra a través de la tramitación de leyes en el congreso o tutelas. El problema es muy de fondo para seguir tratando de arreglarlo con parches como el propuesto Beneficio Económico Periódico (BEP) por el CEPAL para hacer legal el dar pensiones menores a un mínimo. Éste es un ejemplo de cómo en Colombia se desfigura la Constitución con parches burdos y zurcidos sobre otros parches. Con cada parche con el que se arregla la constitución, varios huecos de más son creados por oportunistas, cortes y políticos.
Un salario mínimo es algo tan misterioso e incierto como esos cuantiosos números gigantes o los conceptos de los altruistas justicieros sociales. La raíz de muchos de estos problemas se encuentra en la Constitución del 91. Pero si el mínimo tiene que ser definido muchas veces por decreto, ¿Qué esperanzas tenemos de que se apruebe una nueva constituyente? Y si se aprueba ¿Qué podríamos esperar de sus negociaciones para redactarla? Como el salario mínimo, la constitución está llena de conceptos que difícilmente se pueden definir y que cuando son cuantificados generalmente se abusa de ellos. Empecemos preocupándonos por el desempleo pues esta cifra se obtiene de encuestas científicas, luego tratemos de definir un mínimo sensato. Si logramos estos dos cometidos podríamos empezar a soñar en una constitución justa algún día que, como los números gigantes, aún está por definirse.

noelcjr@hotmail.com

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Wednesday, December 01, 2010

Consecuencias de la sobrecarga informativa y el consecuente problema de los filtros de información

Por Noel Carrascal

Estamos inundados de información. No solo se nos alimenta eficientemente, también buscamos esa información con avidez. Ante esa avidez caemos victima de los medios de comunicación que como cualquier otro negocio buscan lograr márgenes de ganancias más altos. El resultado es un proceso lento pero seguro en los que quienes controlan los medios se van dando cuenta cuales noticias atraen más lectores; esto se logra con servicios de Internet que rastrean visitas en tiempo real y permiten saber que columnas son mas leídas y que temas son más atractivos para los adictos a la información, ósea casi todos nosotros.
A esto se le suma que aunque los periódicos no se inventan la noticia, tienen el poder de seleccionar que noticias presentan y que fuentes utilizan de acuerdo a sus simpatías y propósitos. En este caso la prensa y los medios en general asumen el poder de filtro decidiendo lo que proveen al lector. Es entonces cuando la prensa se deja llevar por ansias manipuladoras con la fabricación de escándalos cuyo propósito es mantener al lector ‘enganchado’ pues de eso subsisten, y de paso influenciarlo deformando la realidad.
Otros servicios en Internet permiten al lector informarse de sus propias fuentes y ponen en peligro el exclusivo oligopolio abusivo de los medios. Twitter emerge como una tenebrosa herramienta que pone en peligro el dominio que los medios tienen sobre sus audiencias con noticias y opinión. Este medio substituye a los editores de prensa como los seleccionadores de lo que debemos leer o saber. En twitter se escogen las fuentes de información en las que debemos creer y también dudar. Estas fuentes son directas y no filtradas por editores manipuladores. El impacto de twitter en los medios se puede analizar por la reacción que Álvaro Uribe genero al usar esta herramienta: si más personalidades acceden directamente a sus seguidores, la relevancia de los medios se empieza a erosionar.
Creo que es el temor que twitter despierta en los dueños de los medios, que en Colombia corresponden a El Tiempo, El Espectador, Semana principalmente, el que los lleva a crear escándalos mediáticos. Ellos sospechan que el lector se les puede ir con la llegada de Internet y sus blogs, periódicos digitales de otros países y motores de búsqueda de noticias. Ante esta nueva realidad,  las críticas injustas a un ex presidente muy respetado por los colombianos se convierten en un enganche para atraer audiencias que cumple el propósito adicional de tener motivación política debilitando un líder carismático. Curiosamente el mismo hecho que Uribe use twitter fue usado con el propósito de desprestigiarlo.
Uribe y twitter pusieron a temblar los medios y los puestos de muchos columnistas colombianos. Con twitter, Uribe asume el manejo de su propia imagen que estaba siendo destruida por los filtros de información de la prensa escrita. El motivo es que no es secreto que los medios simpatizan con Santos, un presidente asociado con las elites informativas capitalinas, porque este necesita salir de la sombra de Uribe para evitar ser considerado un traidor por quienes lo eligieron, y a medida que mueve al centro-izquierda del liberalismo oficial.
Hay una gran audiencia de seguidores a quienes semejantes escándalos les crea una realidad deformada que los radicaliza en cual sea su percepción de Uribe. Algunos seguidores demonizan a Uribe; otros lo adoran incondicionalmente. Los dos son una audiencia muy leal que representa una cantidad significante de subscriptores que representan una fuente de tráfico consistente cada vez que se escribe algo que desprestigie al ex presidente. Estas personas son víctimas de una realidad alimentada con parcialización y tienden a reaccionar con emoción e incredulidad cuando se les informa lo contrario a lo que ellos consideran de Uribe. Eso en nada ayuda a Colombia y debemos evitarlo desligándonos de esa subordinación a los medios tradicionales e informarnos por fuentes independientes como twitter.
Cuando la gente, colmada de sobrecarga informativa, ingenuamente confía sus filtros de información a la prensa y sus editores con intereses y sesgos particulares, la realidad se distorsiona y crea una mitología entre los mamertos que se hace evidente en ejemplos concretos: Se responsabilizo a Uribe por los secuestrados de las FARC, por no negociar un intercambio humanitario, pero Santos tampoco planea ese intercambio, por lo cual no se le responsabiliza ¿y los secuestrados que se pudran?; Algunos asilos políticos se ignoran, como el de la juez María Stella Jara por condenar injustamente a Plaza Vega, pero otros asilos políticos se critican, como el de María del Pilar Hurtado que ha sido prejuzgado por el presidente encargado de la Corte Suprema. Se creería que este tipo de mitologías solo podrían ocurrir en el país de la maravillas, también ocurren en el país de la guerrillas.
En los dos casos anteriores hay ánimos parcializados para enardecer audiencias con escándalos y desprestigio político, algo inaceptable de una prensa que se considere respetable. La confianza de los lectores en los deficientes filtros de los medios de información ha contribuido a que la justicia en Colombia sea vista con dualidad dependiendo de qué lado de la opinión se está. Esto ha llevado al país a un limbo moral nacional. Estándares diferentes abundan para todo tipo de criminales. Para quienes son amigos de Uribe no hay estándar suficientemente alto y se les incrimina peor que los peores criminales de nuestra sociedad, pues esos criminales son frecuentemente los testigos y gozan de privilegios legales y asilos políticos en algunos casos. Para quienes definen los estándares, no hay estándar y pueden hacer lo que quieren, legal o ilegalmente. Ellos simplemente dictan sentencias y cometen prevaricatos, extorciones, reciben sobornos, dan casa por cárcel por simpatías, y expanden el ‘todo’ del vale todo que quieren usar contra Uribe a niveles criminales solo por no tener a nadie más por encima de ellas como autoridad moral. La actitud de muchos de estos jueces es como la de un medico con complejo de Dios que decide quien merece vivir o morir.  Esa es la bajeza moral a la que lleva una impunidad sin más justificación que cualquier capricho judicial con motivaciones políticas.
Fiódor Dostoyevski dijo que ‘el grado de civilización de una sociedad puede ser juzgado entrando a sus prisiones’, la bajeza moral de Colombia está en un mínimo histórico pues muchos de sus peores criminales están sueltos, absueltos e impunes. Dostoyevski no conoció la Colombia de hoy.
¿Qué ha llevado a los medios a contribuir tanto a nuestra bajeza moral colectiva? Muy probablemente el miedo a la pérdida de relevancia y posible desaparición. Con twitter, wikileaks, wikinews, facebook, google news, yahoo, bing,  y otros servicios gratuitos, el lector tiene opciones para seleccionar su información. A esto se le puede sumar las llegadas de teléfonos con pantallas amplias e internet y tabletas digitales como el iPad de Apple que hacen del papel periódico algo anticuado. Ya no necesitamos tanto de la prensa, o los barones de los medios, y esta reacciona con tendencias sensacionalistas y pobreza de contenido con chismes y escándalos mediáticos de características mitológicas mamertas para enganchar lectores. Es posible que los medios se adapten a todos estas redes sociales independientes, pero está por verse como subscripciones pagas serán una alternativa a algo que se puede obtener sin costo.
Inicialmente la sobrecarga informativa gracias a la vastedad de fuentes en internet llevo a que muchos lectores confiaran el filtro de su información a medios ‘prestigiosos’ y sus editores. Esto creó que en Colombia se generen escándalos para mantener audiencias ya que los periódicos sufren de caídas en subscripciones impresas y la transición a subscripciones en Internet esta aun por verse. La publicidad en internet ha crecido pero solo representa 10% de las entradas  de periódicos de Estados Unidos.
Aún es temprano para esclarecer el futuro dudoso de los periódicos a medida que redes sociales como twitter incrementen su competencia con el oligopolio de la información en Colombia.  Twitter y otros servicios gratuitos en internet empiezan a perfilarse como medios autónomos que compiten como editores de periódicos como filtros de información. ¿Hasta done contribuye esto a que medios y periodistas fabriquen escándalos mediáticos? No se sabe con certeza, pero contribuiríamos mucho a la paz de Colombia si le quitamos poder a los medios buscando fuentes de noticias y opinión alternativas.En este mundo de la sobrecarga informativa los filtros de información mañosos están como un lulo, por eso es que no se puede dar papaya dependiendo de ellos solamente ni pagando subscripciones. 

noelcjr@hotmail.com

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Thursday, November 25, 2010

Reformemos el campus no el campo

Innovar es proponer. Innovar es difícil. Es incluso difícil cuando se tienen todos los recursos disponibles. Columnistas de opinión tienen todos los recursos disponibles: la capacidad de redacción, todo el espacio y los medios para proponer nuevas ideas y diseminarlas a todos los rincones del mundo por Internet. Sin embargo, pocos se aventuran a proponer soluciones a problemas como nuestro subdesarrollo. Ni hacen ni dejan hacer. Pocos proponen, muchos critican. Pocos sugieren, solo analizan con sesgos. Pocos admiten estar equivocados, solo presumen ser dueños de la ‘verdad’. Ambos lados son iguales y se trata de influenciar la opinión de los lectores con argumentos de un lado, con escándalos mediáticos del otro. Aquí se refutan esos escándalos con argumentos pues son las columnas de opinión de mamertos las que tuercen la realidad, generan olas verdes, confunden asilo político con impunidad, encubren simpatizantes de farianos. Editores de periódicos administran la información innovando escándalos y métodos para deformar la realidad a su visión altruista de una justicia social; si ellos utilizasen esa capacidad innovadora para generar ideas constructivas, podríamos aspirar a potencia mundial.
En Colombia la innovación se relaciona más fácilmente con algo que se genera en el extranjero y que se importa; algo que se hace en laboratorios de otros países; algo que se lee en magacines escritos en otras lenguas. Los avances tecnológicos nos llegan y seguiremos en la pobreza mientras nuestra economía intercambie teléfonos Blackberry por productos agrícolas; computadores por productos mineros; ropa de marca (alguna hecha en Colombia a bajo costo) con alto margen de ganancia por artesanías baratas mal pagas. Pocos son los productos más avanzados que cambiamos por otros más elementales. Si no producimos más productos de valor agregado, difícilmente subirá nuestra capacidad de adquisición y por ende continuaremos un paso atrás en desarrollo económico y bienestar ciudadano, pero para eso se necesita una innovación constructiva de la que carecemos.
La precedencia que se le da a cualquier tipo de reforma agraria por encima de reforma a las universidades es un desatino que ayuda a explicar nuestro subdesarrollo. Esta ‘reforma agraria’ es una invención para distribuir la tierra, desvalijar la dirección Nacional de Estupefacientes. Oportunistas saltarán por encima de víctimas reales, políticos le pasaran factura a esos oportunistas en las elecciones. Esa invención es innovación de la mala, oportunista, raponera; de esa innovación si tenemos mucha.
Hay que reformar las universidades para que sean motor generador de innovación y riqueza. Hoy nuestras universidades apenas se asoman entre las mejores de Latinoamérica, y las mejores de Latinoamérica a duras penas se asoman entre las mejores del mundo. La Universidad Nacional está en la posición 740 del mundo y es nuestra mejor representante.
Para mejorar los rankings de nuestras universidades habría que ‘destilar’ científicos parásitos, anacrónicos, y asumir sus pensiones como pérdidas sociales. Se necesita ‘purificar’ los científicos emprendedores del resto. Cederles a esos científicos y a las instituciones educativas, en proporciones justas, las riquezas que se generen de la investigación con recursos estatales. El científico se puede fugar a otro país, pero la idea y la patente se queda en un fideicomiso de la universidad y como patrimonio nacional, en mayor medida.
El fideicomiso de la universidad de Harvard asciende a 27.4 mil millones de dólares, creció un 11% en el último año, y una porción sustanciosa se reinvierte en investigación. Este fideicomiso ha sido incrementado por ganancias en las licencias de patentes generadas por sus profesores con dinero federal y hasta donaciones privadas. La credibilidad de la institución, y su esmero por la educación y el progreso, atraen regalos millonarios de sus ex alumnos más exitosos.
Para esto se necesita que los proyectos tengan una alta posibilidad de convertirse en negocios prósperos. Una vacuna contra la malaria podría ser una fuente de riqueza nacional. Manuel Elkin Patarroyo ha buscado innovar en ese campo sin éxito definitivo y con muchas críticas. Pocos parecen entender el nivel de dificultad de su misión. Solo se adelantan a criticarlo por concentrar recursos para la investigación. El que no haya tenido éxito no demerita sus esfuerzos; como él hay miles de científicos en todo el mundo luchando contra las posibilidades de derrotar un ecosistema de microorganismos que mutan constantemente dificultando su eliminación. La mayoría de estos científicos fracasan y la inversión en sus proyectos se paga con el éxito de unos pocos. Un problema es que en Colombia todas nuestras esperanzas están en un científico y si fracasa se pierde la inversión.
Poco notamos nosotros, los beneficiarios de esos avances tecnológicos foráneos, la inversión, esfuerzo y frustración que la investigación y la innovación causa. Patarroyo debe seguir en sus esfuerzos con recursos colombianos, pero también se le debe apostar a otros científicos para que reduzcan el riesgo de perder la inversión. Solo así se reflejara este gasto en el Producto Interno Bruto que genera recursos para lo social. Solo le critico a Patarroyo que si descubre una vacuna no se la regale a la ONU, que en lugar busque subsidiar esta vacuna para los pobres con fondos de países ricos para generar más recursos para Colombia.
Innovar es algo difícil de pedir pues Colombia sufre de facilismo, siempre lo ha sufrido y gracias al mal ejemplo del narcotráfico mucha gente se dedica a torcidos, corrupción política o atajos para lograr riqueza. Esto no solo es evidente a nivel del ciudadano promedio, también a nivel gubernamental. Hoy vivimos una bonanza minera y eso generara fácilmente muchos recursos para políticas que benefician a los políticos y empresarios principalmente, a alguna gente marginalmente, y residualmente al país entero y las futuras generaciones. Generaciones que recibirán un país sin riquezas naturales gracias al cortoplacismo de un presidente preocupado por su legado y su entorno de colegas políticos.
Este facilismo es el que hace que la innovación parezca un severo dolor de cabeza. El cortoplacismo de la generación de recursos rápidos, como los mineros, no nos permite ver más allá del futuro cercano. Es por eso que generar programas complejos de generación de riqueza intelectual a largo plazo, de la que hay que sentarse a pensarla, es como cosa de brutos; cuando de brutos es no pensar para crear.
Nuestra corrupción institucional, violencia y falta de emprendimiento no ayudan a que Colombia deje de ser asemejada a una república bananera y mediocre. Procuremos ser reconocidos a nivel mundial por avances tecnológicos y no principalmente por productos de relativa simplicidad de obtención como petróleo, carbón, minerales, café, esmeraldas y drogas ilícitas. Por eso debemos reforma el campus y no el campo.
PUNTO AISLADO: Bienvenidas las críticas a mi propuesta de innovación científica y tecnológica generando fideicomisos en universidades, pero en lugar de eso ¿Por que más bien no tratan de escribir como acelerar el crecimiento económico y de bienestar humano de Colombia y comparamos notas? No caigamos en esa espiral destructiva de solo criticar sin proponer soluciones. En mi última columna además de criticar al Presidente, también propuse alternativas ¿Será eso algo muy difícil de pedir?
noelcjr@hotmail.com

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